Desafío
La seguridad de un lugar como Notre-Dame de París implica conciliar una serie de imperativos: preservar un patrimonio único, proteger a las personas, garantizar la continuidad de funcionamiento de los sistemas de seguridad y operar en un marco arquitectónico e histórico extremadamente restringido.
El reto para Scutum era garantizar un mantenimiento irreprochable de los sistemas existentes -control de acceso, intrusión, videovigilancia- y, al mismo tiempo, adaptar los sistemas de protección a los riesgos específicos identificados en determinadas zonas sensibles del lugar.
La seguridad de Notre-Dame de París es una de las prioridades de la empresa.