Desafío
En 2020, el sistema de seguridad contra incendios del templo falló; ante la negativa del instalador original a intervenir y la reticencia de otros proveedores a comprometerse con una infraestructura obsoleta, el director de instalaciones recurrió a Scutum. Rápidamente se puso en marcha una solución temporal para estabilizar la situación, mientras se planificaba una sustitución y actualización completas.
El templo se encuentra en el corazón de una finca de 15 acres, que comprende una serie de edificios, incluyendo alojamiento para visitantes, un centro educativo, oficinas, salones de actos, una capilla y jardines utilizados por los miembros de la iglesia y la comunidad local. El templo y sus instalaciones sólo cierran dos veces al año para realizar tareas de mantenimiento esenciales, por lo que era crucial disponer de plazos precisos y fiables.