Desafío
El cliente se enfrentaba a incidentes recurrentes de robo y vandalismo en sus obras, lo que provocaba importantes pérdidas económicas e interrupciones del trabajo. En concreto, los daños afectaban a contenedores de obra y equipos sensibles.
El reto consistía en implantar una solución de seguridad capaz de funcionar sin conexión eléctrica permanente, rápida de desplegar y lo suficientemente disuasoria como para evitar intrusiones en unas obras que cambiaban constantemente.