En caso de incumplimiento de las obligaciones de seguridad, pueden derivarse responsabilidades civiles, administrativas e incluso penales, en función de las circunstancias y de la normativa aplicable.
Más allá de las posibles sanciones, también puede verse afectada de forma duradera la reputación de la empresa. Un incendio grave puede comprometer la confianza de clientes, proveedores, empleados y socios comerciales, especialmente cuando se ponen de manifiesto deficiencias en las medidas de prevención.
El marco normativo: ¿cuáles son tus obligaciones?
La normativa española en materia de prevención y protección contra incendios en empresas se articula en torno a diferentes textos legales y reglamentarios. Comprender este marco es esencial para evitar omisiones.
La prevención de riesgos laborales: la base común
La Ley 31/1995, de Prevención de Riesgos Laborales, establece la obligación del empresario de evaluar los riesgos para la seguridad y la salud de los trabajadores y de planificar las medidas preventivas correspondientes. Esta evaluación debe actualizarse cuando cambien las condiciones de trabajo y cuando sea necesario como consecuencia de los daños para la salud que se hayan producido.
En materia de incendio, esto implica integrar el riesgo de incendio en la evaluación de riesgos y adoptar las medidas preventivas y de protección adecuadas.
Tres pilares estructuran esta obligación:
- La evaluación del riesgo de incendio debe integrarse en la evaluación de riesgos laborales de la empresa, teniendo en cuenta las características de cada zona, actividad, instalación y equipo.
- La aplicación de medidas de prevención y protección adecuadas: extintores, sistemas de detección y alarma, señalización, procedimientos de emergencia y formación.
- La trazabilidad de estas acciones, mediante la documentación de las comprobaciones, mantenimientos, formaciones, simulacros y demás medidas preventivas aplicables.