1. Analizar las necesidades y los riesgos
Antes de elegir un dispositivo, es necesario definir claramente el contexto de uso. Algunas preguntas concretas permiten establecer las bases del análisis:
- ¿El trabajo aislado es puntual, habitual o permanente?
- ¿El entorno es interior, exterior o ambos? ¿Hay zonas sin cobertura de red?
- ¿Qué riesgos son prioritarios: caída, agresión, indisposición o accidente con maquinaria?
- ¿La zona está clasificada como ATEX?
- ¿La red móvil es estable en todo el lugar de trabajo?
- ¿Es necesaria una gestión de alarmas 24/7 o es suficiente con enviar la alerta a contactos internos?
La elección del dispositivo adecuado depende siempre del nivel de riesgo real, evaluado a partir de estos criterios.
2. Elegir el tipo de dispositivo adecuado
Existen tres grandes categorías de soluciones, cada una adaptada a un nivel de riesgo y a unas condiciones de uso diferentes.
El GSM DATI dedicado es especialmente adecuado para sectores de alto riesgo sometidos a estrictas exigencias de seguridad: industria, construcción, zonas ATEX y entornos difíciles (golpes, polvo, humedad). Su robustez, autonomía independiente y diseño específicamente orientado a la seguridad lo convierten en una solución de referencia cuando un fallo no es una opción.
El smartphone con aplicación PTI nativa representa un buen compromiso para perfiles con movilidad moderada que necesitan un alto nivel de fiabilidad: técnicos itinerantes, agentes de mantenimiento, equipos de guardia o profesionales de servicios. Al estar integrada en el firmware y no poder desinstalarse, la aplicación ofrece una elevada garantía de funcionamiento, al tiempo que mantiene las funcionalidades de un smartphone convencional.
La aplicación PTI descargable en un smartphone personal solo debería contemplarse para situaciones de riesgo bajo o moderado y únicamente si el empresario establece un protocolo de seguimiento riguroso (comprobaciones periódicas del correcto funcionamiento, formación y procedimientos de control). Esta solución sigue siendo la más expuesta en caso de fallo técnico o humano.
En caso de duda, es preferible sobreestimar el nivel de riesgo que subestimarlo: el coste de disponer de un sistema insuficiente en caso de accidente no tiene comparación con la diferencia de precio entre las distintas soluciones.
3. Comprobar las condiciones reales de uso
Muchos proyectos PTI fracasan porque las pruebas se realizan en buenas condiciones, pero no en las condiciones reales del terreno.
Es imprescindible realizar pruebas en situación real de:
- cobertura de red;
- geolocalización;
- autonomía;
- activación y transmisión de las alertas;
- ergonomía y compatibilidad con los equipos de protección individual (EPI).
4. Elegir la solución de alerta
El centro de recepción y gestión de alarmas 24/7 se recomienda para trabajadores que trabajan habitualmente solos, situaciones de alto riesgo o empresas que no disponen de un equipo interno de guardia.
La alerta a contactos internos puede ser adecuada para situaciones puntuales o como complemento, siempre que se garantice una disponibilidad y capacidad de respuesta reales.
5. Calcular el coste total de propiedad
El precio de compra solo representa una parte de la inversión real. Para comparar dos soluciones de manera equitativa, es necesario tener en cuenta todos los costes durante su vida útil:
- tarjeta SIM y comunicaciones;
- contrato con el centro de recepción y gestión de alarmas;
- mantenimiento;
- soporte técnico;
- formación de los equipos;
- renovación de los equipos al final de su vida útil.
Estos costes varían considerablemente según el tipo de dispositivo elegido, el número de usuarios y el nivel de servicio contratado. Por ello, generalmente es más pertinente solicitar un presupuesto personalizado basado en un análisis de las necesidades reales que basarse en una tarifa genérica que no tenga en cuenta el contexto específico.
En cualquier caso, un dispositivo más barato en el momento de la compra, pero sin un servicio posventa fiable, puede acabar costando más que una solución completa y correctamente integrada, especialmente si se produce una avería o un fallo en un momento crítico.
6. Comprobar la reputación del proveedor
La elección del socio es tan importante como la del propio dispositivo. Durante una consulta, conviene plantear algunas preguntas:
- ¿Cuántos años de experiencia tiene el proveedor en el ámbito de la protección de trabajadores aislados?
- ¿Cuenta con referencias de clientes en su sector?
- ¿Qué calidad ofrece su soporte técnico?
- ¿Puede acompañar a la empresa en la implementación de las medidas de seguridad necesarias?
El servicio de acompañamiento debería incluir idealmente:
- una auditoría o análisis de riesgos;
- la configuración de los dispositivos;
- la formación de los equipos;
- el mantenimiento;
- el soporte técnico;
- el seguimiento normativo.
Un análisis de las condiciones reales sobre el terreno permite a menudo identificar riesgos que no son visibles durante un estudio puramente teórico.
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